Azkena Rock Festival cierra con éxito su séptima edición

El festival vitoriano ha vuelto a calar hondo entre los asistentes gracias a actuaciones tan emotivas como las de Ray Davies, Los Lobos, The Sonics o The Jayhawks. Además, The Bosshoss, Hanoi Rocks y The Jon Spencer Blues Explosion pasaron con nota.

Un total de 30.000 personas optaron por visitar el Recinto de Mendizabala a lo largo de tres días en los que el rock de todas las épocas consiguió hacer frente al frío y la lluvia.


JUEVES

La primera jornada del festival cuenta con una asistencia aceptable, teniendo en cuenta que en ediciones anteriores la mayoría de los asistentes se reservaban para los “días grandes”. Los encargados de cortar la cinta fueron los granadinos Lagartija Nick, un grupo que cumplió con creces y dejaron un muy buen sabor de boca para el resto de la jornada festivalera. Durante algo más de una hora fueron sucediéndose clásicos de la talla de “Lo imprevisto” o “Carmen Celeste”, y otras más recientes como “20 versiones”. La banda que en los 90 revolucionaría la escena rockera independiente con aquel Omega junto a Enrique Morente ofreció un sonido compacto y se entregó por completo a sus fieles seguidores, que no tardarían en presumir de haber visto algo grande.

Más tarde, la música de raíces americana y una densa atmósfera hillbilly se harían las dueñas del Recinto de Mendizabala. Primero les llegaría el turno a The Yawning Man, cuarteto liderado por el respetado Alfredo Hernández (Kyuss, Queens of the Stone Age). Ofrecieron una dosis demasiado alta de rock ácido excesivamente instrumental, algo que a esas horas resultaba de difícil digestión, por lo que se limitaron a presentar Vista Point, su último trabajo (que incluye el Lp Rock Formations y el Ep Pot Heads).

Sin duda, una de las bandas más divertidas del cartel fueron Hayseed Dixie, que se dedicaron a rendir homenaje a Ac Dc, principalmente, y otras bandas clásicas como Black Sabbath, Led Zeppelin o Aerosmith. No se trata de un tributo al uso, los americanos transforman en country todo lo que tocan y consiguieron sorprender a aquellos que no habían tenido el placer de conocer trabajos como Kiss my grass o A hot piece o grass.

En la misma línea, pero infinitamente superiores, fueron The Bosshoss, que revolucionaron el escenario secundario con su particular country-punk, capaz de contagiar a todo bicho viviente. Al frente de la banda está Boss Burns, que demostró que es posible contentar a la multitud sin necesidad de levantarse del taburete. El de los alemanes fue un directo sin concesiones en el que la conexión con el público se hizo necesaria desde el comienzo. Se atrevieron con su particular versión del “Hey joe” (Jimi Hendrix) y el singular rescate del “Word up” de Gun, impecables ambos, además de descargar trallazos con sello propio como “Stallion Batallion” o “Rodeo radio”. Pero la guinda la puso el brutal cover de “Ça plane pour moi”, que hizo vibrar a los asistentes con una convicción aplastante. La anécdota de la actuación coincidió con la participación de dos “azafatas” que subieron al escenario para indicar a los asistentes que había llegado el momento de gritar Yeehaw! a los cuatro vientos. Su directo fue una de las grandes sorpresas de la noche (y del fin de semana).

Antes de la actuación de The Bosshoss, unos jovenzuelos que responden al nombre de Radio Moscow se habían adueñado del escenario principal, que se les quedaba un poco grande para su rock setentero plagado de ruidismo guitarrero. El trío americano  apadrinado por Dan Auerbach (The Black Keys) llevan el blues y el garage al mismo terreno con maestría, pero por desgracia es algo que ya no llama la atención.

Uno de los platos fuertes de la séptima edición del Azkena Rock Festival estaba por llegar y el público estaba dividido entre los detractores, nostálgicos de los auténticos Ramones, y los seguidores cegados por la posibilidad de escuchar un aluvión de himnos que dieron origen al punk allá por 1977. Marky Ramone, esta vez acompañado por unos completos desconocidos, se dedicó a hacer lo que mejor sabe hacer: empalmar uno tras otro los gloriosos cortes de dos minutos que grabó junto a Joey, Johnny y Dee Dee. Sonaron implacables “Rockaway beach”, “Teenage lobotomy” y “I don´t care”, que contó con la colaboración de Evan Dando (The Lemonheads), “Sheena is a punk rocker”, “Commando”, “Beat on the breat”, “Pat semetary”, “R´N´R radio”, “Blitzkrieg bop”,”The KKK took my baby away”, y un larguísimo etcétera. Una actuación más que aceptable que servía para dejar en bandeja la labor del cierre a The Lemonheads.

Por desgracia, la banda de Evan Dando no pudo defenderse de pifias varias. Tuvieron que sufrir los desaciertos de los técnicos de sonido, lo que provocó una tremenda desilusión en lo que debía ser un momento memorable. Me refiero al momento en que decidieron ofrecer la mítica versión de “Mrs Robinson” (Simon & Garfunkel) con la colaboración de Gary Louris (The Jayhawks), que tuvieron que dar por concluida de forma precipitada ante la imposibilidad de que dos guitarras y dos voces pudieran sonar como Dios manda. Más tarde, sonarían otros clásicos, como “It´s a shame about Ray”, “It´s about time” o “Confetti”, además de temas que el carismático vocalista ha grabado en solitario, pero nada podía evitar que los asistentes se quedaran con ganas de (mucho) más, y es que creo que no era la banda indicada para dar cierre a una jornada de un festival de estas características. Pueden ser cabezas de limón, pero lo de ser cabezas de cartel es arena de otro costal. Paciencia, lo mejor está por venir.

VIERNES
La apertura de la segunda jornada del festival gasteiztarra estaba enfocada a promesas del rock estatal. Por un lado, los gaditanos Viaje a 800, y por otro Sorkun, que contaban con la ventaja de jugar en casa. Los primeros están recibiendo ahora (han estado cuatro años en el dique seco) muy buenas críticas por adentrarse exitosamente en los difíciles terrenos del stoner rock. Han vuelto con ganas y eso lo demostraron en el directo que ofrecieron el pasado viernes con una actuación impecale. Los segundos, que guardan buena relación con bandas como Kuraia, Dut o Fermín Muguruza Kontrabanda, cuentan con dos discos donde predomina la diversidad musical y un reciente trabajo grabado en Estados Unidos y que han compartido con sus paisanos Vice Presidentes. Contaron con el apoyo de los suyos y eso hizo que la actuación se convirtiera en una merienda entre amigos.

Unas horas después, Hanoi Rocks eran los encargados de combatir las primeras gotas de agua y ventoleras varias a base de hard rock de corte ochenteno. La mítica banda de Michael Monroe consiguió dejar al personal extasiado gracias a un show divertido en el que los finlandeses dejaron claro su potencial en directo. Seguidamente, llegaba el momento de Blue Cheer, unos dinosaurios del rock setentero que llamaron la atención en su momento (y siguen haciéndolo hoy) con el altamente recomendable Vincebus Eruptum. Sonaron más que decentemente su particular “Summertime blues” y un buen puñado de trallazos de blues-rock.de corte psicodélico.

Cuando el atardecer empezaba a dejar paso a la noche una de las bandas más esperadas tomaba las riendas del escenario principal. Eran The Sonics (con Gerry Loslie, Larry Parypa y Rob Lind de la formación original), la banda culpable del nacimiento del punk y el garage. Se formaron a principios de los 60 y a día de hoy siguen siendo unos revolucionarios del rock and roll. Su concierto fue sencillo a la par que agradable, cediendo un espacio importante al rythm and blues blanco y pasado de revoluciones. Se sucedieron piezas imprescindibles como “Dirty robber”, “Have love will travel”, “Boss hoss”, “Strychnine” y para cerrar dejaron los legendarios “Psycho” y “The witch”, que enloquecieron al personal. Pasaron la prueba con nota, pero el auténtico triunfador de la velada (y a mi juicio del festival) fue Ray Davies, uno de los mejores compositores que ha dado el rock en toda su historia.

El kink, además de genial creador es profesional como pocos y su directo fue arrollador de principio a fin. Con un look casual y una vitalidad envidiable se presenta el que fuera mod ejemplar y ahora es calificado de crooner. Suenan los primeros acordes de “I´m not like everybody else“, y a partir de ahí aquello era una fiesta, un recital memorable que incluía grandes composiciones de The Kinks, como “Where have all the good times gone“, “Till the end of the day“, “Well respected man” o “David Watts“. Para los seguidores de una de las bandas capitales de la historia del pop y el rock, aquello era maravilloso.

Por supuesto, también cayeron joyas de su etapa en solitario, como “Other people´s lives”, “Working Man´s Café” o la simpática “The tourist”, con socarrona dedicatoria a Easy Jet incluida. Ray Davies también rescató del olvido “You really got me“, “20th century man“, ”Sunny afternoon“, “Dead end street“, “Come dancing”, “You really got me“, “Shangri-La”, “Tired of waiting for you“, “All the day and all of the night“ o “Lola“, entre otras. Los asistentes alucinaron con la entrega del británico y en muchas de las piezas aportaron echaron a volar sus voces.

Antes de que Ray Davies acaparase toda la atención, en el escenario secundario el protagonista había sido Danko Jones, con su rock potente a medio camino entre el high energy y el punk. El trío liderado canadiense, con el implacable Danko al frente, descargó pildorazos rabiosos de sus tres discos de estudio. Destacaron por su fuerza “Forget my name”, “Code of the road” y “Play the blues”. Se agradece que el vocalista y guitarrista interactuara con los asistentes bromeando constantemente con el sonido de su nombre en nuestra lengua. Además, el suyo fue un show directo y conciso, algo necesario en un evento de estas características.

Aún no había llegado la madrugada cuando el escenario se había cubierto de color amarillo y rosa y algunas banderas inglesas adornaban unos cuantos amplificadores. Suena “There´ll always be an England”, y Johnny Rotten adopta una pose arrogante y provocadora desde el primer instante. Saluda al personal al grito de “Good evening, Viva España” y poco después le llovieron vasos, monedas y hasta un teléfono móvil, lo que provocó el enfado del vocalista, que pidió que echaran al responsable. Sonaron “Pretty vacant”, “No feelings”, “Steppin stone”, “No Fun”, “God save the queen” y “Anarchy in the UK”.

Así terminaba otra actuación de los legendarios Sex Pistols, una nueva versión revivalista de lo que fueron, una reedición de una película en la que muchos creyeron, pero a día de hoy nadie se cree. Y los últimos ecos de raza punk se mezclan con el feeling acústico de herencia nineties. Una de las grandes dudas giraba en torno a Blind Melon, banda capital del rock alternativo de los 90. Desde el fallecimiento de Shannon Hoon (algo más que el vocalista de la banda) los demás componentes habían intentado emprender carreras nuevas, pero ninguna les llenaba tanto como lo hacía Blind Melon. Es por ello que hace dos años decidieron recuperar este importante proyecto y para ello contaron con Travis Warren. Sobre este vocalista sólo señalar que posee unas dotes vocales impresionantes y clavó, al igual que el resto, la interpretación en cortes como “Change” y “No rain”.

Y tras la actuación de The Quireboys, que contó con la ejecución de grandes canciones como “7 o´clock” o “Misled”, se daba por cerrada la segunda jornada del festival, que había contado con más del doble de asistentes que el día anterior, algo previsible.

SÁBADO
El último día contaba con una media importante de bandas cuanto menos interesantes. Por un lado, había propuestas nacionales de renombre, como es el caso de los veteranos Sex Museum, que aprovecharon para presentar el recopilatorio Fifteen hits that never were. Antes de la actuación de los madrileños, había tenido lugar la de los recién incorporados Baby Woodrose, que entraban en el cartel tras la cancelación de Donita Sparks. Los daneses cuentan con Lorenzo Woodrose haciendo las labores de frontman y tanto en disco como en directo son una auténtica pasada. Pocos facturan el garage y la psicodelia como ellos, tienen un tacto especial para las guitarras fuzz y los ritmos lisérgicos.

A estas actuaciones hay que sumar la de Las Culebras, desde Pamplona y a medio camino entre el punk y el hard rock de los 80. El combo femenino mostró sobre las tablas actitud glam y descaro punk que sirvió para calentar motores. La tarde prometía buenos momentos gracias a las actuaciones de John Cale & Band, entre otros. El que formara parte de los vanagloriados The Velvet Underground ofreció su espectáculo de siempre, algo monótono y predecible.

El que sorprendió por dar más de lo que se esperaba era el desgarbado Duff McKagan con ese nuevo proyecto que responde al nombre de Loaded. El que fuera bajista de Guns N Roses convenció con su rock sucio y punk a ratos. Tocaron temas de Dark days, su segundo disco, pero también tuvieron el detalle de satisfacer a la masa con un par de pinceladas de los mejores G´N¨R. De esta manera, sonaron “It´s so easy” y “Dust n bones”, además del cover de “I wanna be your dog” de The Stooges. Con esto, no cabe duda de que Duff McKagan siempre representó el lado más punk en la banda de Axl Rose.

Uno de los nombres que ha estado ligado al Azkena Rock Festival en varias de sus ediciones es el de Mark Lanegan (The Screaming Trees). En esta ocasión el reconocido compositor americano vino acompañado de Greg Dulli (The Afghan Whighs) para presentar nuevo proyecto: The Gutter Twins. Su rock denso cuenta con una amplia legión de seguidores en nuestro país, y fueron muchos los que quisieron disfrutar de su rock teatral en Saturnalia y Adorata, sus dos únicos trabajos hasta la fecha. La combinación de estas canciones con algunas versiones sirvieron para crear una atmósfera única que servía de prólogo para la traca final festivalera.

Llegaba el turno de The Jayhawks con la mejor formación que pueden ofrecer (Mark Olson vuelve a formar parte de la banda). El combo de folk-rock ha conseguido hacerse un nombre muy importante a nivel internacional practicando un estilo poco habitual. Los estadounidenses hicieron disfrutar a sus fans con canciones como “Stumbling through the dark” o “Save it for a rainy day” y mostraron gran técnica sobre las tablas.

En esta edición de ARF parece que se hizo especial hincapié en rescatar a grandes artistas de la década de los 90. Tras las actuaciones de Blind Melon y The Lemonheads, aún quedaba la de otros grandes de la movida alternativa (aunque su primer disco data de 1985). Se trata de los míticos Dinosaur Jr., que salieron a escena en forma de power trio y con la misma fuerza que la contenida en aquel Dinosaur, una auténtica bomba de relojería concebida en Massachusetts antes de que Seattle fuera nombrada ciudad oficial del sonido grunge. La banda capitaneada por Joe Mascis descargó piezas antiguas como “Little fury things” y otras recientes como “Almost ready”, todas ellas plagadas de solos hirientes y distorsiones varias. Emotiva actuación.

Y llega el momento de desplazarse hasta el escenario secundario para atiborrarse de la diverdidad musical que ofrecen los californianos Los Lobos. En su repertorio cabe desde cumbia hasta rock and roll, pasando por el blues, el sonido tex mex o el rythm and blues de alta gama. En los primeros minutos, dieron buena muestra del poderío instrumental de los integrantes con algunas piezas de blues. Más tarde, con el ambiente ya caldeado, empezaron a sonar himnos como “La bamba” (que terminó convirtiéndose en “Good lovin”), “Voodoo music”, “Anselma” o “Don´t worry baby”, pero el momento más cálido de la noche llegó con el clásico mexicano “Volver”, que provocó el delirio colectivo entre los asistentes.

Ya quedaba poco, pero el cansancio no se dejaba ver por ninguna parte y eran muchos los que querían despedir el evento como se merece, a base de guitarras distorsionadas, medios tiempos machacones y actitud rockera. Si hay alguna banda capaz de llevar al mismo terreno, el blues, el garage, el punk y el rockabilly, esos son The Jon Spencer Blues Explosion. Con un directo demoledor, gracias a cortes espeluznantes como “Afro, dejaron boquiabiertos a los miles de fanáticos que se acercaron al festival más importante de rock que ha dado este país.

Publicado en LibrePensadores.com

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