Burning – Unas palabras en clave de rock

cifuentes Johnny Cifuentes es una de las grandes figuras del rock patrio y después de más de treinta años en la carretera se muestra con ganas de seguir rockeando. El líder de Burning acudió a la presetación de “Recetas del Rock N Roll”, el libro en el que Sara Íñiguez (Rubia) se mete en la cocina con lo más granado del pop-rock nacional.

¿Qué os llevó hace más de treinta años a formar Burning? Siempre se ha dicho que lo que os motivaba era ver a chicas con falda en la primera fila de vuestros conciertos.

Está bien dicho lo de las chicas. Nosotros nos dedicábamos a rompernos las piernas jugando al fútbol en los parques, y nos dimos cuenta de que el que se ponía a tocar la guitarra en el parque atraía a las chicas, eso nos dio una pista para meternos en el ajo. Todo empezó como algo espontáneo y cachondo, y al final se ha convertido en un camino lleno de historias buenísimas.

¿Qué sentían unos jóvenes madrileños al colgarse una guitarra eléctrica en 1974?

En aquellos tiempos era difícil encontrar las guitarras que veías en las pelis, a no ser que tuvieras un contacto en las bases o alguien que te las pudiera traer de Estados Unidos. Eso sí, una vez que Pepe Risi se calzó la Gibson negra fue sue mujer para toda la vida, cada vez que terminaba de tocar se tiraba media hora limpiándole cualquier gotita de sudor o champán que pudiera tener. En cuanto a la época que nos tocó, sólo decirte que a unos pájaros que tienen 18 años no los para nada, ni el franquismo, ni el nazismo ni nada. Con esa edad se puede romper cualquier muro.

¿Crees que el mejor momento de la banda fueron los inicios?

Yo creo que cada época tiene sus momentos. El inicio tiene su importancia porque fue cuándo decidimos entrar en el rollo, fue muy importante para nosotros atrevernos a dar ese paso.

¿Qué bandas españolas recuerdas de aquella época? ¿Cómo era la relación con ellos?

Había una diferencia musical muy grande, estábamos nosotros y todos los demás. Estaban Asfalto, Rosendo, pero a nosotros nos gustaba mucho un grupo catalán que se llamaba Lone Star. Pero sobre todo, nuestras referencias eran los Rolling Stones, en aquellos tiempos todos queríamos ser como Lou Reed o Keith Richards. De alguna manera, se puede decir que éramos los hijos de los Stones y los nietos de Chuck Berry.

Otros que han vuelto con fuerza son Tequila, se trata de la vuelta de las dos bandas de rock más importantes de la España de la segunda mita de los 70, ¿qué tipo de relación teníais en aquella época?

Teníamos una relación buenísima, nosotros empezamos a tocar un par de años antes que ellos y fueron teloneros nuestros. En aquellos años se hacían cosas estupendas, como tocar en las universidades, aquello era muy bueno para el país en general, entonces era mucho más rico el tema de la música. Y Tequila pasaron de ser nuestros teloneros a dispararse al estrellato de aquella manera, y ahora se han reunido porque no tendrían otra cosa mejor que hacer. La música cuando se te mete dentro es un veneno que siempre está ahí.

Lleváis de gira varios meses, ¿habéis pensado tomaros un descanso?

Jamás. Yo no puedo estar sin subir esos cinco escalones que separan el suelo terrenal del cielo. En cuanto estoy quince o veinte sin días sin salir a tocar siento que me falta algo. Necesito sentir el pulso de tocar, esa química con la gente, yo soy un animal del escenario.

¿Se os pasado por la cabeza volver a entrar al estudio?

Ahora mismo estoy cocinando las nuevas melodías, las últimas letras, el proceso de composición te hace sentirte inseguro, todavía las canciones están semi desnudas. Además, me estoy abriendo a las nuevas posibilidades que te permiten grabar el disco desde tu casa, pero no soy muy ducho en el tema.

¿Cómo ves la escena rockera actualmente? ¿qué grupos te parecen interesantes?

A mi me siguen gustando Los Ronaldos (risas). Los grupos de rock de ahora tienden a ocupar la parcela que les corresponde a los cantautores. Me refiero a la denuncia social y las letras reivindicativas. El rock debe ser divertido, debe hablar de la noche, las chicas, el humo, esa es nuestra parcela y los cantautoras no la invaden.

Con la perspectiva del paso del tiempo, ¿cómo crees que se os ha tratado?

De putísima madre, no tengo ninguna queja. Si volviera atrás lo haría de nuevo. Todos los años estamos en carretera y no se puede pedir más. Me siento muy lleno y si palmo dentro de media hora no pasa nada porque estoy lleno de historias.

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