Jack White – Blunderbuss (Third Man Records, 2012)

Es complicado enfrentarse a “Blunderbuss”, estamos ante el primer disco en solitario de una eminencia del rock contemporáneo. Encima, lo primero que pensamos al encontrarnos delante de este álbum es que ha optado por los ramalazos psicodélicos frente a los ritmos cortantes e intensos de los tiempos de The White Stripes. Y es que “Missing pieces”, la primera canción del disco, le aleja de ese sonido al que nos tiene acostumbrados. Pero no se lleven las manos a la cabeza, rápidamente llega “Sixteen saltines” para confirmar que Jack White ha vuelto para hacer lo que mejor sabe hacer.

Si en “Freedom at 21″ tienes la sensación de estar escuchando dos canciones al mismo tiempo, no te asustes, no tienes nada de lo que preocuparte. Al rostro más pálido del blues-rock le ha dado por innovar (una vez más), añadiendo una pizca de hip hop al rock blusero y vacilón que siempre le ha caracterizado. Y casi sin darnos cuenta, nos percatamos de que se ha colado una voz femenina en el próximo corte, “Love interruption”. Es inevitable acordarse de Meg White, y es que la complicidad entre Ruby Amanfu y Jack White es tal que parece trascender de la mera colaboración profesional. Es un tema acústico en el que las voces de ambos se dejan arropar con una guitarra acústica y un piano, únicamente.

“Blunderbuss” es el tema que da nombre a este esperadísimo trabajo del tejano que convierte en oro todo lo que toca. Vuelven a predominar la armonía y la sobriedad frente al guitarreo y los ritmos machacones, ¿dónde ha vuelto a irse Jack White? Se nos ha vuelto a escapar y ya no volverá hasta “I’m shakin’”, cover del clásico de Little Willie John. Respeta el original y le añade un toque bailongo a la par que refrescante. No descarten que suene en las pistas de baile de los garitos más “in” de la ciudad. Se agradecen estos tres minutos para sacar de paseo nuestras caderas, pero no deja de ser una versión de un enorme rompepistas, sigo esperando algo más de White.

Y resulta que un excelente rhythm and blues, con piano juguetón a lo Professor Longhair incluido, vuelve a cerrarme la boca. “Trash Tongue Talker” es lo mejor del disco, sin lugar a dudas. Y la apuesta por los sonidos añejos se mantiene con “Hip (eponymous) poor boy” y “I guess I should go to sleep”, donde deja que el sonido americana salga expulsado a borbotones por todos los poros de su piel. Los casi seis minutos de “On and on and on” se me hacen un poco largos, no puedo evitarlo, a pesar de la atmósfera que consiguen crear el piano y el violín con esos tímidos tambores.

La despedida, “Take me with you when you go”, guarda cierta relación con el inicio del disco, pero hay que reconocer nos hemos encontrado con altibajos (atención al desliz operístico de “Weep themselves to sleep”), algo a lo que este genial compositor y productor no nos tiene acostumbrados. No es un mal trabajo, ni mucho menos, pero yo me he quedado con ganas de ver a ese Jack White capaz de inventarse las guitarras más hirientes con los ritmos más afilados del otro lado del Mississippi.

Seguiremos esperándole, porque volverá. Mientras tanto, habrá que desquitarse con sus obras maestras editadas bajo el nombre de White Stripes y Raconteurs, entre otros.

Publicado en Freek!

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