Miles Kane + Pull My Strings (Madrid, Joy Eslava)

miles-kane-pequeñaBajo la consigna “You’ll never mod alone”, Miles Kane consigue reunir, y dejar más que satisfechos, a una amplia legión de seguidores que varias semanas antes de la cita habían agotado las entradas. Tras su última visita a la capital, en aquella ocasión como telonero de sus amigos y compatriotas Artic Monkeys, eran muchos los que querían comprobar el verdadero potencial de Miles Kane en la localización ideal, una sala de conciertos como Joy Eslava. Y, como era de esperar, no solo no defraudó, sino que sorprendió a los que creen exagerado afirmar que estamos ante el nuevo modfather del imperio británico. Es evidente que aún le queda mucho para poder igualar la trayectoria de Paul Weller, pero creo que no existe ningún otro artista en la actualidad que merezca coger el testigo más que él.

Su pasión por el sonido y la estética sixties le han llevado a facturar joyas de la talla de “What Condition Am I In?”, “Better than that” o “Quicksand”, que en directo parecen aún mejores que en disco, y ya es decir. Con estas canciones el personal disfrutó de lo lindo y eso se palpaba en el ambiente. Y ver a chavales de 20 años gozar con unas composiciones que tienen su razón de ser en los gloriosos sesenta significa que aún hay esperanza.

Uno de los momentos más intensos de la actuación del cuarteto británico llegó cuando la incisiva “Give up” se fundió con un inesperada y magnífica versión del “Sympathy for the devil” de los Rolling Stones. Más tarde continuaron sucediéndose cañonazos pertenecientes a sus dos discos de estudio, de entre los que cabe destacar “Darkness In Our Hearts”, “Inhaler” y “My Fantasy”, todos ellos ejecutados con una precisión que no suele corresponderse con edades tan tempranas.

Un par de minutos después de haber amagado despedirse con “Don’t forget who you are”, Miles vuelve al escenario para seguir deleitando a un entregadísimo público que no quiere que esto se acabe nunca. En esta ocasión, lo va a hacer en solitario, aunque con la ayuda de su acústica. Y es que no necesita más para ejecutar “Colour of the trap”, el corte que despedía su disco debut y que en esta ocasión le servía para intimar algo más con los asistentes y esperar a que se incorporase su banda nuevamente con el objetivo de corear todos al unísono los “Ahhhhhh, Ohhhhh” del insuperable “Come closer”.

La anécdota de la noche tuvo como protagonista a un smartphone, uno de ésos que pueden amargar la velada a más de un asistente, y es que hay gente que tiene la manía de querer contemplar al artista que está tocando en lugar de decenas de pantallas con el piloto rojo parpadeando. El caso es que este móvil en cuestión, más que fastidiar, consiguió arrancar una sonrisa al personal. Resulta que el bueno de Miles se prestó a coger uno de estos aparatos inteligentes para grabar al público, a su banda y a él mismo, en actitud de agradecimiento, de manera que el propietario se llevó a casa un recuerdo realmente emotivo que seguramente a estas horas ya estará subido a Youtube o a alguna plataforma similar.

Y no me gustaría despedirme sin dedicar estas últimas líneas a los chicos de Pull My Strings, que aún deben estar emocionados tras haber abierto para los británicos en todas sus citas españolas. Los catalanes caldearon el ambiente con su pop-rock guitarrero a la par que bailable y aprovecharon para presentar algunas canciones de ese Dora Bay que tan buenas críticas ha recibido en los últimos meses.

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