Iván Rosquellas, nunca es tarde si la dicha es buena

malas-lenguas-tarde-pero-llegoIván Rosquellas ha cumplido un sueño. No solo por haber grabado un disco (Tarde pero llego, Factor Musical), sino por haberlo hecho cuando ha querido realmente hacerlo y rodeado de aquellos que sabrían sacar lo mejor de él. Su pasión por el periodismo le ha mantenido alejado de los estudios y los escenarios durante una buena temporada, ahora intenta compaginar estas dos pasiones de la forma más satisfactoria posible.

20 años después de formar Malas Lenguas aparece publicado el primer disco. Es un caso, cuanto menos, extraño, ¿nos puedes explicar cómo has vivido todo esto?
El proyecto empezó en los noventa, fue cuando decidí montar una banda para dar salida a las canciones que había estado componiendo. Era un adolescente y hacíamos lo que se suele hacer a esa edad, íbamos a tocar a garitos, etc. Paralelamente, yo estaba estudiando y empezaba a desarrollar una carrera periodística, tuve que decidir y opté por el periodismo, sabiendo que en algún momento lo retomaría, lo que nunca me imaginé es que tardaría veinte años en retomarlo.

Me imagino que te viste empujado a tomar esa decisión porque compaginarlo era prácticamente inviable.
Sí, llegó un momento en el que la responsabilidad que tenía en los programas en los que estaba dirigiendo y presentando era tal, que se me hacía muy difícil compaginar las dos cosas. Podía tenerlo como un hobbie, como el que se va a jugar al golf para desconectar, pero me parecía muy injusto reservarle ese papel secundario a la música. Lo cierto es que nunca encontraba el momento y más tarde fui consciente de que tenía que gestionar muy bien el tiempo para poder tirar adelante con las dos cosas, pero hasta ahora no he encontrado la voluntad necesaria para hacerlo.

El periodismo es un contrato con la sociedad, aunque muchas veces es confundido con el entretenimiento.
Han pasado muchos años de aquellos conciertos de tu etapa adolescente, ¿queda algo de esa primera etapa en las Malas Lenguas actuales?
El paso del tiempo ha hecho muchísima mella, pero yo creo que para bien. Aún así, a mí en los conciertos me gusta rescatar material de aquellos años, aquel rock and roll más clásico, cercano al rockabilly. Pero es inevitable que haya evolucionado, ahora mis influencias son otras (Los Rodríguez, Tequila, Andrés Calamaro, Ariel Rot) y es evidente que eso ha quedado reflejado en el disco.

¿Por qué Malas Lenguas? ¿Qué es lo que dicen?
Pues el nombre lo decidí hace tanto tiempo que apenas recuerdo el motivo. Quería montar un grupo, tenía que ponerle un nombre, así que barajé varias posibilidades y las sometí a votación entre mis compañeros de clase. Una de mis canciones decía: “olvídate de las malas lenguas que de mí te quieren alejar”, por eso lo incluí en la lista de opciones.

Se te ve pletórico en el videoclip de “Gracias”, un tema cargado de optimismo y vitalidad, ¿para quién es esta muestra de agradecimiento?
El productor y yo le dimos muchas vueltas a la hora de elegir el single y finalmente nos quedamos con “Gracias” precisamente por su optimismo. Las gracias se las puedo dar a mucha gente porque este disco nace de un proyecto de micro mecenazgo y tengo que agradecérselo a los trescientos mecenas que han contribuido con la financiación.

Desconocía que la grabación de este disco había sido posible gracias al crowdfunding, algo a lo que muchos artistas están recurriendo en los últimos años. El gobierno ha propuesto recientemente su regulación, así como limitar a 3000 euros la aportación por proyecto. ¿Qué te parecen estas medidas?
Me parece fatal, es una muestra más del recorte de libertades que estamos sufriendo en los últimos tiempos. Si echas la vista atrás te preguntas para qué lucharon nuestros padres y abuelos, estamos volviendo a sufrir recortes de libertad. El crowdfunding siempre me pareció una manera muy noble para lanzar proyectos como éste. Si a partir de ahora vamos a tener que pagar un 21% o lo que sea, pues pierde la gracia. Es el truque de toda la vida, no entiendo por qué el estado tiene que cobrar por ello. Por suerte, la sociedad se está dando cuenta de que hay diferentes manera de autogestión y que, por mucho que intenten poner barreras, son la solución para poder seguir avanzando.

Una buena parte del rock estatal siempre se identifica con la crítica social y las denuncias a la situación política, ¿cómo encaja tu actitud positiva dentro de esta escena?
Yo creo que los músicos, ya sean de rock o de cualquier otro género, no tienen una responsabilidad, pero sí tienen la oportunidad de hacer llegar un mensaje. Es cierto que en este disco no hay letras reivindicativas ni de protesta, se trata de una obra más personal y menos social.

En Tarde pero llego han participado músicos de la talla de Candy Caramelo, Daniel Griffin y Raúl Marques, entre otros. Todos ellos juegan en primera división y supongo que no será fácil llegar a ellos.

En este aspecto la pieza fundamental es José Nortes, el productor con el que he grabado el disco. Es la persona que tenía en mente desde que empecé a darle vueltas a la idea de entrar en el estudio, fui a hablar con él y aceptó adentrarse en el proyecto. Yo ya sabía con qué músicos acostumbraba a trabajar, así que le propuse varios nombres y él hizo de intermediario. Ten en cuenta que, durante años, yo he ido a verles tocar en directo y he aprendido mucho de ellos, por lo que verles ahora tocar mis canciones es algo mágico.

Hace dos décadas te viste forzado a dejar de lado tu faceta musical para dedicarte en cuerpo y alma al periodismo, ¿está ocurriendo ahora justo lo contrario?
No, para nada. A veces, la vida te sitúa entre la espada y la pared y te obliga a elegir entre dos opciones. Lo que estoy intentando hacer es compatibilizar mis dos pasiones, y aún no sé si lo conseguiré o no. Me siento cojo sin hacer música, pero creo que me sentiría igual de cojo sin hacer mis programas de radio y televisión.

Tu amplia trayectoria periodística te ha llevado a trabajar en televisiones autonómicas, así que me imagino que te está afectando todo lo que está ocurriendo en los últimos meses.
Las televisiones autonómicas públicas y de calidad son imprescindibles, del mismo modo que es imprescindible una televisión estatal pública y de calidad. Esto es algo que cuesta entender porque la gente valora más otro tipo de programas, pero hay cosas a las que un país no puede renunciar a pesar de que no den audiencia o no tengan unos ingresos publicitarios notables. Hay inversiones que un estado o una autonomía tienen que hacer aunque le supongan unas pérdidas. Y creo que es muy grave que se cierren televisiones autonómicas porque quedaríamos a merced de intereses empresariales y privados.

¿Es más fácil vivir del rock o trabajar como periodista en este país?
(Risas) Trabajar como periodista es muy complicado, pero igual que lo es trabajar de ingeniero o de arquitecto. Hay mucha gente cualificada en nuestro país que se tiene que ir fuera porque aquí no son valorados. En el caso del periodismo ocurre lo mismo, lo que pasa es que, además, tiene una responsabilidad social que poca gente está dispuesta a asumir. El periodismo es un contrato con la sociedad, aunque muchas veces es confundido con el entretenimiento o los intereses de un determinado grupo mediático. El periodismo es irte a Siria y quedarte allí secuestrado seis meses, volver, y querer volver a ir, como le acaba de pasar al compañero Marc Marginedas, a quien, por suerte, liberaron ayer. Eso es periodismo, lo que hago yo es otra cosa. Y con lo que respecta a la música, pues la verdad es que el panorama ha cambiado mucho desde los noventa hasta ahora, me he encontrado un desierto. Además, estoy conociendo a músicos profesionales muchísimo más preparados que yo que lo están pasando fatal.

Durante el mes de Marzo tienes dos citas confirmadas: Barcelona y Madrid. ¿La idea es ir cerrando más conciertos de presentación por la península?
Me he planteado tocar en México porque mi madre vive allí y me estoy pensando en ir a verla y aprovechar la visita. Pero no me quiero obsesionar poniendo chinchetas en el mapa señalando los lugares en los que he tocado. Lo mejor es ir poco a poco, haciendo un crecimiento sostenido, ir viendo cómo reacciona la gente y ya iremos viendo.

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